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Hoy hemos sudado a base de bien. Y discutido. Con conductores de rickshaw (los que, camino de la estación de tren, te dejan tirado en la tienda de su primo para encasquetarte algo), con los liantes que te acribillan a mentiras para embaucarte, con el del hotel que te quiere vender su excursión a precio de oro, con el que te persigue por las calles mientras le dices que no quieres ser su amigo y que no, que definitivamente no le vas a dar unas rupias, con el del bazar que te maldice si no le compras algo, con el del rickshaw, otra vez, porque pretende cobrar el doble de lo acordado, y con el del hotel (con otro) que no te arregla la conexión a internet y lo mismo le da. Esto hace un total de siete discusiones y un día. Si pagaran la discusión a 25 pesetas tendríamos para otra noche en Delhi.

Perro flaco merodeando

Pero, a lo mejor porque no nos queda otra, estamos tan encantados que los contratiempos discutitorios nos parecen divertimentos irrisorios, y estos que nos estafan continuamente hasta simpáticos (ay, cabroncetes…). Además, como seguimos diciendo que somos de Juan Gopar cuando nos preguntan por nuestro país, y eso es cada cinco minutos, estamos bastante entretenidos.

Y encima… ¡lo buena que está la dosa masala!

Como ya tocaba, también hemos planificado los próximos días y, por fin, cerramos un plan: mañana salimos hacia Rajastán, el caluroso oeste, donde haremos un indian tour con conductor empezando por Mandawa. Y después Bikaner, Jaipur, Jaisalmer, Pushkar, Udaipur y lo que nos dé el tiempo y las ganas, durante dos semanas, antes de llegar al plato fuerte: Agra.

Namastepensamiento de Guille:
Los sij… ¿se acuestan cada noche con el turbante o se lo hacen todos los días?