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La primera noche en la ciudad no pudimos resistirnos a los cantos de sirena de Khao San Road, una zona mochilera donde la concentración de actividad frenética por metro cuadrado dispara la media mundial. A un lado y otro de la calle, en hileras, se apiñan chiringuitos de comida o ropa (a menudo de comida y ropa a la vez), puestos donde te hacen documentación falsa, tiendas de trajes a medida a 20 euros, vendedores de masajes sudados, de fruta, bebidas, amuletos, opio, pelucas, carne fresca… o de cualquier otra cosa que permita a los turistas melancólicos olvidarse un rato de sus atribulaciones mundanas.
Paradojas de la vida, allí nos enteramos de que, aparte de forofos del boxeo (el muay thai), en Tailandia son muy aficionados al ping pong. Ya tenemos apalabradas entradas y la semana que viene iremos a ver varias competiciones. Nos encanta la gente deportista.

 

Masajes callejeros.

 

Chicas pre-pago en Khao San Road.
Diversión y evasión.

 

 

Arriba, imágenes de la calle Khao San cualquier noche.
El Gran Palacio de Bangkok, boato a raudales.
Al día siguiente nos levantamos a las cinco de la mañana para dejarnos deslumbrar por el espectacular Gran Palacio Real de Bangkok, el monumento más famoso de la ciudad (palabra de Lonely Planet), construido en 1782 y, desde hace 150 años, casa del rey y su corte y sede administrativa del gobierno. Es el corazón espiritual del Reino de Tailandia y, a diferencia de Khao San o el barrio chino, aquí sí es oro todo lo que reluce.

 

 

Desde allí nos acercamos al Wat Phra Kaew, el templo budista más importante de del país, consagrado a la imagen de un Buda pequeño en tamaño pero gigante en importancia: el Buda Esmeralda. Está prohibido fotografiarlo, tocarlo o apuntar hacia él con los pies, y tiene una bonita leyenda.
Meticulosamente tallado en un solo bloque de jade, es tan sagrado que muchos fieles entran caminando de rodillas al templo para mostrarle su devoción. Nosotros los vimos y quisimos hacernos los devotos por imitación, pero a mitad de camino Guille se quedó entre atascado y tullido (aquí, Marina frotándose las manos), con la consiguiente algarabía por parte de los venerables monjes y visitantes, y la precipitada salida del templo por la nuestra. Mañana toca un masaje, para descongestionarnos las piernas y la vergüenza.

4 Replies to “Devoto y tullido”

  1. Querida xorris. El pobre Guille es un inconsciente viajando contigo al otro lado del planeta. …tú que eres la q cobardemente le rebautizaste como tullido. …(tulli en casa)….pero en fin dejaré que me sigas embaucando en tus bankogaventuras si con ello consigo que sigas montada en esa nube de felicidad no dos meses sino toda tu vida. Aclarado el comentario me ha encantado que me hayas dedicado tu primera exposición y visita aunque haya sido en privado. Upsssss era secreto….THDM
    Marina

    1. Menos mal que había testigos y todo el mundo sabe de quién partió el mote! Tulli y yo también te echamos de menos, sobre todo él. Un beso cutxi

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