Enamorados de Rabat

Llegamos a Rabat. Bonito. Mucho más de lo que recordaba. El hotel también. Es febrero y hace un poco de frío, así que me he comprado un gorro invernal que se parece a los de Lina Morgan pero que me queda pequeño y cada vez que me lo quito me deja un cerco en la cabeza que me dura horas. Por otra parte, aquí hay dos muy agradecidos de tener un lugar donde hacer la cabra loca.