Varanasi providencial

Shiva creó Varanasi a orillas del Ganges. Es la ciudad más antigua del mundo, la última a la que todo hindú tiene que ir a morir porque tiene el poder de terminar con el ciclo infinito de las reencarnaciones, la más sagrada de la India, la más calurosa, caótica y agobiante de las que hemos visitado. Sucia, maloliente, ruidosa y repleta de basura y moribundos. ¿Qué tendrá Varanasi que cada día hechiza millones de personas? Dispuestos a respondernos a esa pregunta, nuestro primer día cogimos un rickshaw y nos dejamos llevar. Avanzábamos por las calles imbuidos de una nueva espiritualidad. Observábamos la vida como niños.

Qué magia, qué colores, qué… ¿quéeeeeeeee coj…????

De frente, alegremente y de la mano, 20 días y miles de kilómetros después. allí estaban.

Eran ELLOS. La pareja más indigesta a este lado del Ganges. Los de la carita sonriente, siempre preparados para cualquier incidencia, con abanicos para el calor, chaquetones para el frío, papel higiénico del húmedo y, de paso, nuestras plazas en el bus y hotel. La parejita encantadora que despertaba cariño y admiración allá donde iba. Y encima entendían el inglés a la primera… no podía ser. Eran LOS DE CÓRDOBA.

Nos vieron, así que había que actuar rápido. Paramos. Hablamos. Ellos nos dijeron que habían tenido diarrea. Oh, qué pena. Nosotros, que habíamos volado en parapente sobre el Himalaya, hecho rafting, trekking, montar a caballo, en bici y en pony, todo a la vez, y lucha cuerpo a cuerpo con tigres de bengala, que nos contrataron para un anuncio, que nos iluminamos después de cinco días de ayuno… y un montón de mentiras más. Ellos boquiabiertos.

Lo segundo, les pedimos que posaran para una foto, que para algo teníamos un blog (la segunda en la frente. Íbamos bien).

“¿Tenéis un blog? ¿Nos podéis dar la dirección para ver nuestra foto en la que seguro que salimos bien?”, preguntaron ilusionados. Claro que sí, ahí va la dirección: www.chupatesacordobesa.com.

Y salimos pitando.

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