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Más sobados que la lámpara de Aladino


Estamos en un estado de misticismo tal, que hoy hemos visitado el templo del Buda durmiente (sí, otra vez) para hacer una ofrenda y cumplir algunas tradiciones (como echar monedas en las ollas auspiciosas) y, de paso, nos hemos dado dos masajes. Uno por la mañana en la prestigiosa Wat Pho Thai Traditional Massage School y otro por la tarde en un chiringuito del barrio chino para quitarnos el dolor de espalda que nos dejó el primero.

NIRVANA-PENSAMIENTO: «Para hacer una buena pedicura, aquí haría falta un cortacésped».