Ir a la barra de herramientas

Primera parada: báscula

El lunes de madrugada salimos de casa y en el aeropuerto de Madrid hicimos la prueba a la que todo guiri de larga duración debería someterse: la del pesaje. Estos son los resultados:

– Guille: 77 kilos

– Mochila de Guille: 9’5 kilos
– Inma: 56 kilos
– Mochila de Inma: 7 kilos.
– Bolsa con bocadillos de queso con tomate para el viaje: 1/2 kilo.
Tres aviones, cuatro aeropuertos y 28 horas después llegamos a Krung Thep Mahanakhon Amon Rattanakosin Mahinthara Ayuthaya Mahadilok Phop Noppharat Ratchathani Burirom Udomratchaniwet Mahasathan Amon Piman Awatan Sathit Sakkathattiya Witsanukam Prasit, la capital y ciudad más poblada de Tailandia y la tercera del sudeste asiático, a la que algunos también llaman Bangkok.
Pero antes…
Paramos en el aeropuerto de Bruselas, que es del tipo quirófano, tan organizado y seguro que nos dio  gusto enseñar la tarjeta de embarque y dejarnos cachear, las 200 veces, porque nos lo pedían con mucha educación, y tan limpérrimo que hasta podíamos ver reflejada en el suelo la ropa interior de las mujeres con falda. Estuvimos muy entretenidos.
Aeropuerto de Bruselas
En el aeropuerto de Bombay, siguiente parada, empezaron a despertarse todos nuestros sentidos, incluido el sexto, que fue el que más falta nos hizo para llegar a la puerta de embarque, ya que cada cual nos indicaba una cosa diferente, normalmente en la dirección contraria al anterior. Ay… la India y sus encantadoras contradicciones.Y color, olor y olor a rabiar. Sobre todo olor. Qué felices fuimos.
Aeropuerto de Bombay
Por fin, aterrizamos en Bangkok, esa ciudad deslucida de la que uno quiere largarse nada más llegar. La naturaleza radiante, la frescura de la brisa, o la belleza de los edificios no se encuentran entre sus virtudes. No hay mar, el cielo no es azul, y los peces de los ríos murieron hace tiempo, probablemente de diarrea… ¿qué pasa con el país de la sonrisa del que habla Wikipedia? ¿por qué todas las calles tienen barricadas? ¿cómo se puede sobrevivir entre este aire denso? ¿dónde está el Protocolo de Kyoto cuando más se lo necesita?
 

 

No nos gusta adaptarnos pero, cuando lo hacemos, lo hacemos bien. Así que, a falta de poder respirar, decidimos fluir, flexibles, a lo Bruce Lee, y dejamos de malpensar que todos los hombres solitarios con los que nos cruzábamos en el metro eran pederastas, que todas las mujeres con medias de rejilla y bolso que nos llamaban desde las esquinas eran prostitutas o que el chino del locutorio con bigotillo a lo Hitler que veía porno en el ordenador de al lado era un guarro, y entonces descubrimos que cuando aceptas esta ciudad como lo que es: fea pero seductora, abrumadora, envolvente, hedonista, espiritual, confusa y sugestiva, y te relajas y te entregas a su intensidad sin miedo y sin manías, ya nunca querrías irte. O por lo menos te apetecería quedarte una semana más. Y nos quedamos.

 

 

 

 

4 Replies to “Primera parada: báscula”

  1. Bravooooo!!!
    Me ha encantado tu descripción y tu facilidad para sacar de lo peor lo mejor….nadie más que tú sabe hacerlo tan bien. …así como msrchsrse dos meses y con una mochila. ..sin….laca de uñas, extensiones ni las planchas…..
    Besos cutxiiii

    1. Cariñín, yo me llevo la plancha allá donde voy, de algo me tienen que haber servido tus años de enseñanza pijeril. Y de parte de Guille que recuerda perfectamente que lo de tullido fue idea tuya. Un beso grande

Comments are closed.