Ya no somos marginales ¿qué hacemos ahora?

Los viajeros son gente que empieza coincidiendo en el avión, en los monumentos y tiendas baratas, y termina haciendo quedadas y recomendándose sopas con nombres raros. Se convierten en gentes viajeras amigas, que interactúan con los lugareños y les hablan de tú a tú, gente con idiomas, mente abierta, fino sentido del humor, multiculturalidad y buen rollo. Gente amigable… Nosotros no. Lo más parecido que tuvimos a unos amigos viajeros fueron los cordobeses en la India. Y los odiábamos. Allá donde fuimos huella nunca dejamos.
Y entonces llegó Guillermito…

Ahora nos ríen las gracias, nos miran preguntándose si somos sus verdaderos padres, despertamos simpatía y hasta nos invitan a comer. Nada de eso nos había pasado antes y la mayoría de las veces no tenemos ni idea de lo que hay que hacer en caso de avalancha de cariño y atenciones. De momento, hemos aprendido una palabra nueva: sadik, que significa «amigo». Aunque lo que de verdad queremos, necesitamos, aprender a decir en árabe es: ¿le importa lavarse las manos antes de coger al niño?


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